Dicen de los locos… y los peores son los enamorados.
Que alguien me explique por qué el amor es bueno si ciega. ¿Cómo una sonrisa tonta puede hacer tanto daño? ¿Por qué de la confianza a la decepción hay tan solo un paso?
Debería estar prohibido que la mano que acaricia luego abandone. Unos ojos que sonríen no deberían llorar. Al menos no todos los días.
Creía que querer a alguien consistía en curvar sus comisuras hacia arriba. Maldita inocente. Estúpida niña que imaginó que querer se quiere para siempre.
He decidido no volverme a enamorar. Y mi único consuelo es que eso, en realidad, no lo decido. A veces se trata de elecciones; otras no. Y sigo sin tener claro por qué creemos que compensa exponernos de esa manera.
Porque no se cuestiona un abrazo hasta que, sin previo aviso, se escapa. Tampoco un beso sabe amargo a no ser que esos labios acallen a otra persona.
Todo es bonito hasta que deja de serlo entre subidas y bajadas de la montaña rusa. Lo siento, me he mareado. No pienso volver a subir.
Mentira. Sé que volveré a hacerlo. Por contradictorio que parezca, eso espero.
SPH