Cometemos el error de solo darlo todo la primera y última vez. Nos olvidamos de disfrutar de la vida en sus detalles.
Hacer las cosas por rutina, sin saber la causa o el fin, no hace más que acercarnos a esa vida carente de sentido que tanto rechazamos.
Solo será feliz aquel que pueda vivir con intensidad y alegría cada minuto, cada centímetro de esta montaña rusa que es la vida.
Besa a tu chico/a como si el tiempo y el espacio no existieran salvo en la teoría; no cojas el metro como medio de transporte, sino como forma de conocer mundo; trata a tu familia como si fuera tu último día; lee un libro sumergiéndote en su historia; abraza a tu amigo como si hace años que no le vieses; ¿y al chico de ahí? ¡Adelante! ¡Atrévete a conocerle! El destino lo dibujas tú.
SPH