«Yo que me cansé de caídas, de lecciones, de solo entrenar. ¿Cómo me convences de que aún no soy lo suficientemente buena? ¿Cómo me convences de que todavía no estoy lista para jugar?».

«Y te consuelas alzando los ojos. Apoyado en el hombro de Gaudí. Y compruebas que los mosaicos más valiosos se crean a partir de miles de piezas distintas, pequeñitas y rotas. No tienes excusa. Recomponte hasta ser arte».

«Y no pude levantar la cabeza hasta que comprendí que pasarlo mal era solo preludio y sufrir, un transbordo entre estaciones de la larga línea de la vida».

«Tú en línea y yo que no sé ni dónde empieza ni dónde termina esa maldita imposible de dibujar».

«No te aferres. Ni a nada ni a nadie. Aferrar lleva implícito el verbo de los arrepentimientos. Y pocos comparten la cuerda cuando se trata de otro acantilado».