No negaré que en un principio pensé en ti. Y confieso que deseé que fueran tus ojos y no los suyos. Y es cierto que las primeras caricias te dibujaron sin querer. Y es verdad que los primeros besos aún sabían a ti. Pero tú no estabas ahí. Y él sí. Conmigo. Quería estarlo. Decidido en su apuesta y cómplice del tiempo. Para hacer añicos tu recuerdo. Para romper mis esquemas y hacerme dudar a base de sonrisas imprevistas. Yo que tantas ganas tenía de un futuro contigo. Yo que ya comprendo la mentira de la ilusión soñada. Yo que por fin apuesto por el presente y decido quedarme con la pequeña felicidad que sí es real.
SPH