Relámpagos que ciegan y truenos que ensordecen. La luz te traspasa aun con los ojos cerrados. Los miedos te atemorizan hasta que te sientes diminuta y débil. Tiemblas. Hasta que te llenas de orgullo y los enfrentas. Pero ellos son más listos. Se aprovechan de tus inseguridades, de las dudas, de los huecos que dejaron cada uno de los rechazos. Así que pierdes la batalla al menos esta noche. Dormir será tu única salvación. Eso y el consuelo de que mañana será otro día.
LL