No me quieras con sensaciones cargadas de atracción. Tampoco con sentimientos fruto de muchas emociones. Prométeme que, si te atreves, me querrás de corazón y de cabeza. Que lucharás incluso cuando la pasión flaquee. Que no te dejarás llevar únicamente por la sensación de bienestar. Que tratarás de que la voluntad sea lo que de verdad cimiente.
Entonces sí. Entonces habrá atracción, sentimiento y pensamiento. Entonces nos gustaremos. Y llegaremos a querernos. Y caminaremos juntos hacia el verbo «amar»; el más complejo y completo. El de las certezas. El de lo bueno y malo. El que firma un hoy y mañana más.
CuerLo