Tú y yo sabemos que solo me buscabas cuando tenías frío. Cuando tu corazón se había colmado de ausencias y tu piel anhelaba una noche de compañía y calor. Entonces sí. Entonces regresabas como si la vida no hubiera pasado entre nosotros. Abrazabas mi tiempo, acariciabas mis ganas y una vez que la soledad se creía querida…, a la mañana siguiente…, te volvías a marchar.
SPH