«Los “te odio” son los “te quiero” que esa persona rompió, uno a uno, contra el suelo. Cambia la palabra, que no el sujeto, conforme se llena de rabia y escarmiento. Y vuelve la pregunta de siempre: ¿por qué, de nuevo, confié?».
«Los “te odio” son los “te quiero” que esa persona rompió, uno a uno, contra el suelo. Cambia la palabra, que no el sujeto, conforme se llena de rabia y escarmiento. Y vuelve la pregunta de siempre: ¿por qué, de nuevo, confié?».