«Ni se te ocurra volver. Prometo que guardaré mi tiempo y mi risa para el valiente que le eche un pulso al miedo solo por contemplarlos».

«Las condiciones te las guardas para los negocios, que querer no lleva por ningún lado ese “si” que encabeza tu frase».

«Te di la mano y cogiste el corazón. Apretaste sin reparos ante mi fortaleza. Como si el alma fuera de piedra. Como si el cristal nunca se fuera a romper».