Ella, que me descoloca con sus inspiraciones. Que me enloquece con sus rimas. Que me enamora con su forma de recitar.
Ella, tan cuerda como los cuarenta y tan loca como los quince. Divertida, desenfadada, enérgica. Capaz de convertir la nada en todo y más.
Ella, tan prosa y, a la vez, tan poesía. De las de sonrisa diaria, ilusión infinita y constantes ganas de volar.
Ella, que me aporta bien cuando falta bueno. Que me acelera con su piel apasionada. Que me tranquiliza cuando las cosas van mal.
Ella, tan viva como la propia vida. Aventura. Regalo. Tesoro.
Ella, que siendo tan suya decidió hacerse mía.
Ella, que llegó como suerte y ahora… Ahora es mi realidad.