La relatividad no fue más que el valor, la importancia y el significado de todo esto. Ni intensidad ni dejadez. Solo un simple «nos aprecio». Todo para descubrir que nuestros mundos son y no son tan paralelos. El rastro de los mayores amores y también de los más sutiles besos. Por eso tú lo asumes y yo me enorgullezco. Porque nuestros mundos se tocaron, pero el roce no tuvo el mismo peso. Porque aquella caricia no se sintió igual. Y porque yo disfruté de cada detalle y salvé de la rutina hasta lo más insignificante y pequeño.
CuerLo