Ojalá hoy consigas caminar con la misma determinación con la que el tren circula por la vía. Con velocidad y también aplomo. Sin miedo. Con tantas ilusiones como pasajeros a lo largo del día. Ojalá hoy consigas quererte con la misma seguridad con la que el tren está llegando a la estación. Porque has decidido empaparte de la gente. Porque no importa que el recorrido sea igual. Porque acabas de comprender que, si quieres, el paseo siempre resulta diferente.