¿Sabes qué? Que no te consigo olvidar. A pesar del reloj y aunque ya hace meses que no estás aquí. Porque te confieso que por las noches sueño que regresas dispuesto a intentarlo y por el día deseo que la casualidad se haga coincidencia en nuestros ojos y nos vuelva a cruzar.
¿Sabes qué? Que no te dejo de pensar. Contra todo pronóstico, lógica y razón. Porque te confieso que, pese a la distancia impasible y el corazón impotente, sigo creyendo que escuchas mi grito silencioso que se muere por abrazarte, lucharnos y, juntos, volver a empezar.
SPH