No hay peor obstáculo hacia la libertad que las opiniones de ajenos a quienes no importas. El qué dirán atraviesa los deseos hasta que sangran obligaciones.
No hay peor grillete que el pavor a lo que los demás piensen. Ya no eres por ser, sino porque dicen. Así de poca autoridad tienes sobre tu vida.
No hay peor somnífero para el cerebro ni veneno para el alma que el miedo a ser juzgado. Eso sí que mata pasiones.
LL