Recuerdo lo que fuimos. Observo lo que somos. Y hasta el verbo convertir se entristece conforme añade las tres malditas letras. Decepción, engaño y silencio. Suficiente para convertir el todo amado en desconocida nada. Mientras, finjamos hasta que en el olvido muera. ¿Acaso te importa que duela?