Quiero que los demás estén celosos de cómo me miras. Lo deseo. Deseo sentirme deseada. Sabes que es mi juego de palabras favorito.
Quiero que tus ojos griten que estoy guapa, aunque tu boca también lo pronuncie. Cómo me gustaría que te dieses cuenta de que, esta noche, me arreglé un poco más por ti. Ojalá no bromees cuando digas que le hago competencia a las estrellas.
Quiero que te sientas orgulloso al verme sentada en el bar, con nuestros amigos. Que me observes embelesado y yo no darme cuenta. Todo para confirmar que la admiración se asienta en el subconsciente y que de verdad sientes lo que aparentas.
Quiero que desees como en nuestra primera cita. Que el tiempo pase, pero la ilusión rejuvenezca. Sentirme nueva, aunque nos veamos todos los días.
Quiero ser la envidia de mis amigas. Que me digan «no sabes cómo te mira» y sonrojarme. En parte porque lo sé; en parte porque adoro saberlo.
Quiero pasear de tu brazo y que te sientas afortunado. Que tu forma de cogerme la mano transmita el calor de un «gracias por haberme elegido».
Quiero que me mires de reojo mientras me pinto los labios en el coche. Que en tu mente se cuele un «mírala qué guapa está» y que, luego, tus labios lo verbalicen.
Quiero esto. Lo quiero todo. Y quiero sentir lo mismo por ti y mirarte convencida. Ten claro que solo se mira así al hombre de tu vida.
LL