¿Qué hacemos con lo que quedó de nosotros dos? ¿Cómo lo distribuimos? Yo me quedo con la pena. Tú con el adiós. Y dividimos la sensación de que ya nada es lo mismo.
Te diré que te echo de menos solo si me confiesas que todavía te importo. Te lo ruego, no mientas. No si vas mirando otros ojos.
Hagamos como si los recuerdos todavía rimasen. La melodía es otra. Como si aún nos siguiésemos queriendo. A la realidad, eso, poco le importa.
SPH